[vc_row][vc_column width=»3/4″][vc_single_image image=»196″ img_size=»full»][/vc_column][vc_column width=»1/4″][vc_single_image image=»198″ img_size=»full»][vc_single_image image=»197″ img_size=»full»][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Recorriendo unos de los muchos mercados de antigüedades que visito, me encontré con estos dos preciosos embudos de carburantes al que pronto le vi utilidad.

La pátina, ni se tocó, sencillamente se limpiaron del polvo que tenían y se le aplicó un producto para mantener el óxido inactivo. Después se les añadió los portalámparas, que se tuvieron que ajustar al hueco, y una tabla, que encontré en una de mis visitas a la playa, para sostenerlos en el techo.

Hoy lucen en una cocina de una casa de campo restaurada, encima de una isla que también
tuve el gusto de fabricar.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

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